Echeveria: rosetas de tonos suaves y detalles singulares
Las Echeveria se aprecian por sus hojas carnosas dispuestas en rosetas, con una gran diversidad de tamaños, contornos y colores. Los tonos verdes, azulados, rosados o lilas pueden combinarse con bordes contrastados, hojas onduladas o superficies aterciopeladas.
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La selección incluye especies e híbridos, desde rosetas compactas hasta plantas de formas más exuberantes. En muchas variedades, una fina capa cerosa, llamada pruina, da a las hojas un aspecto mate. La luz y la estación pueden modificar la intensidad de los colores.
Cuidados generales de las Echeveria
- Luz: elige un lugar muy luminoso. Muchas variedades agradecen unas horas de sol, con adaptación gradual y protección frente al sol intenso en las horas de más calor.
- Riego: deja secar el sustrato entre riegos. Dirige el agua al sustrato y evita que quede retenida en el centro de la roseta o se acumule en la maceta.
- Sustrato y maceta: utiliza una mezcla bien drenada, con componentes minerales, y macetas con orificios de drenaje.
- Frío y humedad: protege las plantas de las heladas y de la lluvia persistente. Reduce el riego cuando el crecimiento se ralentice y mantén una buena ventilación.
- Mantenimiento: retira con cuidado las hojas secas de la base y evita frotar la pruina. Muchas variedades producen hijuelos o pueden multiplicarse mediante hojas y esquejes de tallo, según el tipo.